
Una vez más, la alcaldesa de Llanes volvió a faltar al respeto a los llaniscos y a sus representantes elegidos democráticamente. Ataviada exactamente igual que cuando el día anterior acudió al Rinconín a hacerse la foto de rigor con los mayores afines –habría que preguntar a secretario e interventor por los efluvios-, despeinada y calzada como si fuera a enfrentarse a los enemigos de Roma, su atuendo contrastaba con los del resto de concejales, unos más elegantes que otros pero ninguno rayando la chabacanería.
No contenta con ello, la señora Álvarez escenificó una vez más un mutis por el foro en cuanto al Partido Popular le dio por empezar a plantear preguntas. Como a ella las cuitas de los vecinos que transmiten nuestros concejales le dan exactamente igual, se limitó a balbucear algo referente a “una reunión urgente”, no especificó el motivo de su marcha a pesar de que Fidel Sánchez se lo pidió en varias ocasiones y dejó de presidente del tinglado -¡Madre del amor hermoso!- al concejal Balmori, quien por cierto sólo intervino para defender el honor de la sin par Carmen Bustillo.
Si los socialistas ya aprobaron a principios de legislatura limitar los asuntos que van al Pleno y además ya no contestan nuestras preguntas en el mismo, sino que lo hacen a través de una bochornosa nota que avergonzaría al mismísimo gran sectario Hugo Chávez, por si ello fuera poco ya van dos veces que la mandamás local se pira del Pleno sin decirnos si va al excusado o a “caciplar” por las caleyas de Meré. Cómo vamos a pedirle decencia en la vestimenta, si no la tiene en el ejercicio de sus obligaciones. Al menos, nadie debería olvidar que este caso perdido lo pagamos a precio de oro todos los llaniscos y también sus representantes municipales que, Pleno tras Pleno, son vejados por la que debería ser ejemplo de pulcritud al desarrollar las tareas propias de su cargo.
04/07/2009