
A la vista del calamitoso desarrollo del urbanismo en Llanes desde que los socialistas gobiernan el concejo y puesto que han visto cómo sucesivamente tres planeamientos han sido anulados por los Tribunales de Justicia, desde que se ha iniciado la confección del nuevo PGO están variando ligeramente sus habituales pautas dictatoriales y convocando a los distintos estamentos llaniscos para que, en principio, todo parezca democrático y transparente.
Así, el pasado 22 de febrero se escenificó en el salón de actos del Instituto de Llanes una reunión presidida por el concejal de Urbanismo, José Balmori, a la que fueron citados todos los que son o han sido algo en el concejo para “participar” en la redacción del llamado Documento de Prioridades del nuevo Plan General. En ella, desde las filas socialistas, se prometió que todos los vecinos serían escuchados y que se intentaría el máximo consenso en aras de la seguridad jurídica, es decir, que el documento final no pudiera ser tumbado por ningún juez al tratarse de algo construido entre todos y, por lo tanto, no recurrible ante la Justicia.
Pero, mientras Balmori lanzaba su alegato colaboracionista y abierto al pueblo, la alcaldesa de Llanes urdía un plan para hurtar a los ciudadanos la participación prometida en el PGO. En efecto, justo al día siguiente, 23 de febrero, en presencia del delegado del Gobierno, el infausto Trevín, la regidora firmaba con la Confederación Hidrográfica del Norte el llamado “Protocolo de Protección de Áreas Inundables”, documento que pretendían incorporar al PGO y del que ningún vecino fue informado en la citada reunión del día 22.
Este protocolo supone que muchos vecinos, algunos incluso con licencias ya concedidas, se vean perjudicados al encontrarse sus parcelas en zonas ahora declaradas como afectadas por posibles inundaciones y queden indefensos y abandonados a su suerte por el equipo de Gobierno. Por eso, en el Pleno del 19 de marzo, Juan Carlos Armas, portavoz del PP en asuntos de Urbanismo, tildó de “maniobra” esta acción, al tiempo que la calificaba de “trampa y traición a todos los llaniscos”. En efecto, el hecho de incorporar este protocolo al documento de prioridades del PGO, al ser de obligado cumplimiento, significa que no pueden ser tenidas en cuenta las opiniones de los afectados, por lo que Armas habló de “deslealtad y juego sucio” desde la bancada socialista.
Ante el previsible voto en contra de nuestra formación si no se retiraba el protocolo, y con un asombrado y patidifuso Balmori al borde del colapso, tuvo que salir la alcaldesa a empeñar su palabra en que “los vecinos podrán presentar alegaciones durante el periodo de información pública” aunque, con la boca pequeña, también afirmó: “que se tengan o no en cuenta, ya es otra cosa”. Nuestros concejales solicitaron un receso -ante la negativa a retirar el citado texto colado de rondón- para deliberar qué postura adoptar ante el atropello. Al final, y tras pedir que constara en acta nuestro más absoluto desacuerdo con la inclusión de ese protocolo junto al documento de prioridades del PGO, se decidió, en aras del frágil consenso, votar a favor junto a los socialistas y darles un voto de confianza que, tras esta maniobra trapacera, seguramente será el último. Mientras tanto, estaremos expectantes ante el trato que se les dé a los vecinos afectados por el Protocolo de Áreas Inundables y comprobaremos si sus derechos son respetados, tal y como prometió la alcaldesa, o no.
22/03/2010