Trevín reconoce ahora que es imposible que el tramo Unquera-Llanes esté terminado en 2009
 
Durante 3 años y 11 meses, al actual delegado del Gobierno en Asturias, Antonio Trevín, se le ha llenado la boca de promesas respecto al tramo Unquera-Llanes de la Autovía del Cantábrico. Muchas han sido las mentiras que este infausto personaje ha ido desgranando con el fin de desviar la atención de los ciudadanos que aún creen sus continuos embustes, pero la más grande fue, sin lugar a dudas, manifestar contra viento y marea que el año 2009 el mencionado tramo de carretera estaría en funcionamiento.

Cuando queda menos de un mes para acudir a las urnas, a Trevín, de repente, se le han encendido todas las alarmas y, de vuelta al mundo real, ha afirmado que sus previsiones eran demasiado optimistas y, como desde 2004 ha defendido el Partido Popular, ha datado el fin de las obras para 2011. Textualmente dijo que “la impaciencia por impulsar las obras nos hizo dar la fecha de 2009, pero ahora hay que dar paso al rigor de la razón”. No obstante, este sujeto, que no da nunca puntada sin hilo, se ha quedado tan pancho al culpar de este retraso, como no podía ser de otra manera conociendo al personaje, al PP que, por si no se han dado cuenta los lectores, en estos cuatro años, por desgracia para los ciudadanos, no ha gobernado ni en Llanes, ni en Asturias ni en España.

La cruda realidad es que ha transcurrido la legislatura completa y, los vecinos del temido tramo Unquera-Llanes, no han visto ni un solo movimiento que indique un inmediato comienzo de las deseadas obras. Se les ha intentado distraer haciendo varias aceras y mejorando el firme en algunos puntos, pero avanza 2008 y la primera piedra de las obras aún espera ser colocada.

Y, si bien los dos tramos en que se ha dividido el trazado han sido recientemente adjudicados, queda por dilucidar en los Tribunales de Justicia el futuro del barrio de La Mata, en Ribadedeva, con la posibilidad real que la Audiencia Nacional paralice el subtramo Unquera-Pendueles ante el empecinamiento socialista en pasar la Autovía por encima de las casas de unos vecinos, en lugar de hacerla por los terrenos en los que una supuesta aliseda que no existe, lo impide (presuntamente).

Es decir que, a pocos días de las elecciones generales, ni Trevín puede profetizar cuándo arrancarán las obras ni, mucho menos, cuándo podremos disfrutar los automovilistas de la vía rápida tan anhelada. De aquí a las elecciones, el PSOE, gran experto en vender burras, se aplicará en intentar convencer a los vecinos que la cosa estará hecha en un pispás pero, cuatro años de ineficacia y mentiras deberían enseñar al pueblo la verdadera cara –muy dura- de los actuales gobernantes de nuestra Nación.


08/02/2008