
Fue allá por el mes de mayo, hace cinco meses nada menos, cuando las “autoridades” socialistas decidieron retirar el pequeño puente metálico que unía las dos riberas llaniscas a la altura de la compuerta. Esta infraestructura, modesta pero útil, permitía a todos los llaniscos y a los numerosos visitantes cruzar la ría sin necesidad de aguantar el tumulto del puente, generalmente repleto de trileros y demás fauna saltimbanqui, ante la anuencia y pasividad de las fuerzas de seguridad.
Desde el gobierno municipal se dijo que “estaba en mal estado” –como si fuera una ración de vieiras- y que se iba a construir uno nuevo. Si bien la razón aconsejaba esperar a que éste estuviera listo, los que nos dirigen prefirieron, con el verano a la vista, dejarnos incomunicados sine die. En vista de la que se estaba montando entre el populacho, dijeron pocos días después que “para agosto” estaría todo solucionado.
Pero el tiempo, otro aliado del maldito Frente del No, tiene la mala costumbre de transcurrir y, visto que se acercaba el final de agosto y de lo prometido ni rastro, el concejal Balmori –hoy en día, increíblemente, también secretario general del PSOE de Llanes- salió a la palestra para asegurar que “en pocos días estará aquí el puentín”, a la par que pedía disculpas a los engañados conciudadanos.
Satisfecho con las explicaciones ofrecidas, el susodicho se olvidó del asunto y hasta hoy, finalizando ya el mes de octubre, nada más se ha sabido de este importante –para los vecinos, que no para los mandatarios socialistas- asunto. Seguramente, al ver este enojoso tema en nuestras páginas, volverá el personaje, tras insultar al PP por lo que sea, a prometer que sí, que ya está aquí, que paciencia, hay que ver qué prisas se gastan ustedes, concho.
Lo único que demuestra la actuación socialista en este tema, como en tantos otros, es que las necesidades inmediatas, reales y urgentes de los ciudadanos se la refanfinfla. Y que la mentira, por reiterativa que ésta sea, es la estrategia favorita de esta gente, cuyo único faro es perpetuarse a cualquier precio en el poder, mientras el ciudadano medio asiste atónito a las sucesivas y chabacanas tomaduras de pelo y no se explica qué hace falta para que sus vecinos digan de una vez ¡basta!
30/10/2008